martes, 13 de marzo de 2012

Madres de niños con déficit de atención reclaman más apoyo en los colegios


Las familias crean la «Asociación Karacol» con el objetivo de implicar a la sociedad y «acabar con los tabúes» de este problema neurobiológico.


JUDIT CALVO Un grupo de madres con hijos afectados por el llamado trastorno por déficit de atención (TDAH) reclaman más apoyo y atención por parte de los colegios donde estudian sus hijos, un objetivo para el que acaban de crear la Asociación Karacol, «que busca que los padres en esta situación no se sientan solos al enfrentarse al problema, y ayudar a erradicar los tabúes que hay alrededor de este trastorno», se pronuncia la presidenta de la recién fundada agrupación, Toñi López.


La aplicación en los centros de estudios de las pautas educativas y de conducta que tienen que llevar estos niños es la reclamación más importante del colectivo, desde el que afirman que sin una adaptación especial el fracaso escolar aumenta de forma considerable en estos menores.


«Estos eran los niños malos, malcriados, rebeldes y desobedientes de antes, a los que no se le había diagnosticado el problema», explica la secretaria de la asociación, Nuria Ruiz, que se alegra sin embargo de los pasos adelante que se han dado en este campo, «en el que buscamos que no nos traten de locas o de sobreprotectoras de nuestros hijos, porque lo que hay detrás es un problema que necesita atención y comprensión», señala.


Desatención, despiste o hiperactividad son solo algunos de los problemas asociados al TDAH, contra los que la asociación pide «algo tan sencillo como que si el niño se mueve cuando están explicando ponerle la mano en el hombro y así le van calmar. Hay muchos profesores que ya lo están haciendo», aseguran.


La negativa rotunda de su hija al negarse a ir a clase y las horas que se pasaba llorando para evitar el colegio hicieron saltar las alarmas en casa de Nuria, que al principió pensó que tenía problemas en clase con sus compañeros. «Lo que pasa es que estos niños no entienden lo que se les explican en clase, tampoco los deberes, no atiendesn, en ocasiones molestan a sus compañeros... y todo eso hace que se vuelvan inseguros. Es una rueda que les lleva, porque ellos no controlan sus acciones y no quieren hacer daño», se pronuncia la secretaria de la asociación.


En un primer momento, los niños afectados con el TDAH parecen muy espabilados, pero enseguida salen a relucir aspectos como olvidar el cuaderno en casa con los deberes hechos «o llegar a pensar que tienen un problema de audición porque parece que no escuchan», explica Toñi López, que lamenta que en esos casos la culpa recaiga sobre los padres, «que no sabemos educar».


Las madres no pretenden que se saque a sus hijos de clase, ni que los traten de forma distinta a sus compañeros, y se ponen en el papel de los profesores, «que tienen que desesperarse al ver que con estos niños es mucho más difícil dar la clase, pero les pedimos la misma paciencia que hemos tenido que adquirir nosotros, que nos ha costado y mucho», reclaman las afectadas, que animan a las personas que estén en su misma situación a que hablen del problema y se pongan en contacto con la asociación (karacoltdah@hotmail.com), ya que se calcula que de media puede haber dos niños por clase con este problema neurobiológico.


El retraso madurativo de estos niños, de dos a tres años por detrás de sus compañeros de aula, ha servido de inspiración para el nombre de la asociación, Karacol, que hace alusión al aprendizaje más lento que padecen estos menores, «que juegan en primera división con los medios de un equipo de segunda», explican con un símil deportivo. Los niños son más infantiles, pero «por lo demás no tienen ningún problema», se pronuncian desde la asociación, que ofrece «un lugar donde desahogarse, que no vaya una madre sola desquiciada a quejarse, que vean que somos más, porque ya hemos llorado mucho en casa», lamentan.


La Asociación Karacol de Zamora es la primera agrupación de este tipo que se fragua en la provincia, fruto de la fusión de dos plataformas que apenas habían comenzado a andar. Más de una decena de familias forman parte del colectivo, que espera seguir creciendo para hacer visible un problema que se calcula que afecta de media a dos menores de cada clase. La petición de más recursos y apoyo en la educación de estos niños, así como la eliminación de los tabúes que la esconden son los objetivos de estas «madres coraje» que están cansadas «de sufrir y ver sufrir a nuestros hijos»


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